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La placenta: equipo esencial de reanimación

Publicado el sábado, 17 de marzo de 2018. Revisado el sábado, 17 de marzo de 2018.
Autor: Rachel Reed

El conocimiento acerca de los beneficios a corto y largo plazo del "pinzamiento tardío del cordón umbilical" se está reflejando, por fin, en la práctica. Las comadronas y, en algunos casos, los obstetras se están dando cuenta de la importancia de permitir que la placenta finalice la transferencia de sangre antes de intervenir. Personalmente, no me gusta el concepto "pinzamiento tardío del cordón" y prefiero hablar del "pinzamiento precoz del cordón" para describir la práctica contraria. Sin embargo, con independencia de cómo lo llamemos, los bebés se están beneficiando de ello. Los principales beneficios fisiológicos se resumen en la siguiente conclusión de una revisión Cochrane:

"...algunas ventajas potencialmente importantes del pinzamiento tardío del cordón en los lactantes sanos a término son el mayor peso al nacer, la concentración temprana de hemoglobina y el aumento de las reservas de hierro seis meses después del nacimiento".

La revisión también señala que el "pinzamiento tardío" se asocia con un mayor riesgo de ictericia en el recién nacido. En contraste, Mercer y Skovgaard (2002) citan hallazgos de investigación que contradicen este vínculo. También me pregunto si la administración de oxitocina sintética mientras la placenta sigue transfiriendo sangre al bebé puede influir en el riesgo de ictericia. La oxitocina sintética durante el trabajo de parto se ha relacionado con la ictericia desde 1974 (como se puede comprobar en Google). Todos los estudios de la revisión Cochrane se llevaron a cabo en hospitales donde a la gran mayoría de las mujeres se les administra oxitocina para el manejo de la tercera etapa. Muy rara vez me encuentro con algo más que una leve ictericia después de un parto fisiológico. ¿Alguien necesita un tema que investigar?

Reanimación y pinzamiento precoz del cordón

En este documento vamos a profundizar sobre el pinzamiento precoz cuando se percibe que un bebé necesita reanimación. A menudo escucho relatos de nacimientos que incluyen «tuvimos que cortar el cordón porque el bebé necesitaba reanimación». En los talleres de reanimación neonatal hospitalaria se enseña a los alumnos a: 1) evaluar al bebé, 2) pedir ayuda, 3) pinzar y cortar el cordón, 4) llevar al bebé a reanimación, etc. Por razones obvias reanimar a un bebé es estresante y entiendo que a las comadronas y a los doctores les beneficia hacerlo en un lugar amable, a salvo de padres preocupados que miran y/o preguntan. Sin embargo, este enfoque no tiene sentido si se considera la fisiología de la transición a la vida extrauterina, o la importancia de la madre en la transición del bebé y ante cualquier reanimación necesaria.

La fisiología de la transición del recién nacido

Este tema es extremadamente complejo y probablemente muy aburrido para aquellos que no estén interesados ​​en la ciencia de la fisiología. Por lo tanto, si deseas una versión científica completa, consulta el artículo de Mercer y Skovgaard (2002). Aquí está la versión sencilla.

El bebé / placenta tiene un sistema sanguíneo separado de la madre. La placenta realiza el trabajo de los pulmones intercambiando gas (oxígeno y dióxido de carbono) a través del espacio interviloso entre el sistema sanguíneo del bebé y de la madre. Antes del nacimiento, un tercio del volumen sanguíneo del bebé / placenta se encuentra en la placenta para facilitar este intercambio gaseoso. Después del nacimiento, el volumen sanguíneo "placentario" se transfiere al bebé a través del latido del cordón, aumentando el volumen sanguíneo del bebé. Esto tiene dos efectos principales:

1. Proporciona el volumen de sangre extra necesaria para que el corazón dirija el 50% del caudal a los pulmones (8% antes del nacimiento). Esta sangre adicional llena los capilares pulmonares, haciendo que se expandan y que los alvéolos se abran. También ayuda a la eliminación del líquido pulmonar de los alvéolos. De esta forma, el bebé puede respirar eficazmente.

2. Aumenta el número de glóbulos rojos circulantes que transportan oxígeno. Esto incrementa la capacidad del bebé para distribuir el oxígeno alrededor del cuerpo.

La transferencia del volumen sanguíneo de la placenta a los pulmones tiene lugar durante unos minutos tras el nacimiento. Aunque en los libros de texto se dice que dura en torno a 3-7 minutos, he apreciado latido en algunos cordones durante más tiempo. Mientras tanto, la placenta continúa suministrando oxígeno hasta que el bebé está listo para comenzar a respirar. Las células madre también se transfieren al bebé durante este tiempo. Existe una teoría y algunas pruebas sobre el importante papel que las células madre pueden jugar en la reparación de cualquier daño causado durante el nacimiento. ¡Pueden proteger contra la parálisis cerebral! El Dr. Mercer lo analiza aquí más detalladamente. Puedes leer mi opinión sobre la recogida de la sangre del cordón en este documento.

La mayoría de los bebés comenzarán a respirar rápidamente tras el nacimiento y el pinzamiento precoz del cordón no tendrá consecuencias perceptibles inmediatamente. Sin embargo, un estudio reciente encontró que los recién nacidos sanos que respiran por sí mismos tienen más probabilidades de morir o de ser ingresados si el pinzamiento del cordón ocurre antes o inmediatamente después del inicio de la respiración espontánea (Ersdal et al., 2014). La mayoría de los bebés son capaces de compensar la falta del volumen de sangre que les corresponde mediante el reajuste de su circulación, dirigiendo a los órganos importantes el volumen reducido de su sangre. Los efectos de un volumen sanguíneo reducido serán sutiles, pero, aún así, existentes (véase la revisión Cochrane anterior). Si puedes, escucha hablar a Karen Strange sobre la transición neonatal a la vida extrauterina. Muestra fotos de los capilares del talón de un bebé cuyo cordón ha sido pinzado de manera precoz y de uno que no. Los pequeños capilares de sangre están desfallecidos, aparecen cerrados para enviar el volumen reducido de sangre a los órganos importantes.

La necesidad de reanimación

Hay dos razones por las que los profesionales deciden prescindir del "pinzamiento tardío del cordón" y pinzar o cortar un cordón para reanimar a un bebé. En ambos casos esta acción causa problemas para el bebé. La primera razón puede llevar a que la reanimación sea realmente necesaria.

1. Falta de conocimiento y de paciencia (y un poco de pánico)
Sucede a menudo si el bebé es un poco más lento a la hora de iniciar la respiración. El bebé está siendo oxigenado aún por la placenta, esperando a que los efectos del aumento de volumen sanguíneo entren en acción. Sucede frecuentemente en los nacimientos en el agua. Estos bebés presentan un buen tono que pasa lentamente de azulado a rosita. Incluso puede ser difícil percibir que empiezan a respirar. El cambio en el color puede ser la única señal obvia de que están haciendo la transición. El cordón late al mismo ritmo que el corazón del bebé, así que tocarlo (o mirarlo) asegura que todo va bien. Por desgracia, lo habitual en estos casos es pinzar y cortar el cordón para reanimar al bebé. El resultado es que el bebé reacciona llorando ante la interrupción del flujo placentario y el estrés de la separación de su madre. O puede ser peor aun cuando el bebé es incapaz de completar la transición sin la circulación placentaria y, con ello, lo pondrán en peligro y necesitará reanimación (ver más adelante).

Este video muestra un nacimiento al aire libre (la madre no llegó al lugar de parto). El bebé realiza una transición sin prisa gracias a la circulación placentaria:

Este bebé también es capaz de hacer una suave transición a la respiración:

2. Un bebé en peligro
Los bebés que hayan tenido un nacimiento difícil podrían requerir un poco de apoyo externo para realizar la transición. Esta situación es, a menudo, resultado de las intervenciones durante el parto, por ejemplo, pujos dirigidos, ruptura artificial de las membranas o administración de oxitocina sintética. También puede ser el resultado de un una vuelta de cordón muy prieta que reduzca el flujo sanguíneo justo antes del nacimiento (si no está muy prieta, no hay problema). Un bebé en peligro se presenta flácido y de un color entre azul y blanco. También ha podido haber una transferencia de meconio durante el parto, y que su ritmo cardíaco sea lento y/o caiga. Estos bebés pueden necesitar un poco de ayuda, pero lo más importante es que necesitan de su circulación placentaria. Mientras el cordón está intacto, el bebé sigue recibiendo algo de oxígeno, que es mejor que nada. Además, el volumen extra de sangre y de glóbulos rojos le ayudarán a distribuir el oxígeno que reciba en los pulmones mediantes los métodos externos de reanimación. En este vídeo puede verse a un bebé en situación de serio peligro reanimado manteniendo la circulación placentaria:

En este otro vídeo se puede ver la sorpresa de Rixa Freeze, reanimando a su bebé en un parto sin asistencia. Puedes leer el relato completo de su parto y ver la parte 1 en su blog. Rixa había estudiado cómo reanimar a un recién nacido:

Este vídeo muestra un parto sin asistencia donde una madre reanima a su bebé instintivamente:

La importancia de la madre y la familia en la reanimación

Es importante que la madre, el padre o cualquier otra persona significativa esté involucrada en la reanimación de un bebé que lo necesita.

Para el bebé: El bebé ha pasado meses dentro de su madre y reconoce su voz y su olor. También reconoce la voz de su padre y/u otros miembros de la familia. A menudo, para que inicie la respiración es suficiente con mantenerlo cerca, hablarle y acariciarle. Incluso en caso de que sean necesarias otras medidas, es más agradable para él mantenerlo piel con piel con su madre mientras se reanima que ponerlo en una superficie plana.

Para la madre, padre y otros miembros de la familia: Poder ver y tocar a su bebé es menos estresante que permanecer en el otro lado de la habitación. Involucrarse en la transición del bebé empodera a los padres. Los padres suelen estar orgullosos de ser quien anima a la primera respiración del bebé soplándole suavemente en la carita. Además, las madres saben instintivamente cómo ayudar a sus bebés. Recuerdo que una madre me dijo que sentía que su bebé necesitaba estar en una posición determinada sobre su pecho. Cuando lo movía, su respiración se regulaba perfectamente.

Sugerencias:

  • Trata de que el bebé no corra peligro minimizando las intervenciones innecesarias.
  • No pinces ni cortes el cordón.
  • Proporciona al bebé el tiempo necesario para la transición. Si el cordón está latiendo, está oxigenando... relájate y tranquiliza a la madre si lo necesita.
  • No pinces ni cortes el cordón.
  • Si el bebé necesita ayuda, empieza a estimularlo suavemente, hablándole, soplándole en la cara (puede hacerlo el padre).
  • No pinces ni cortes el cordón.
  • Si es necesario tomar otras medidas, lleva el equipo de reanimación hacia el bebé y reanímalo sobre su madre.
  • ¿He dicho ya que no pinces ni cortes el cordón?

Nota: La aspiración rutinaria al bebé es totalmente innecesaria, invasiva y podría crear problemas al estimular una respuesta vagal (una disminución de la frecuencia cardíaca).

Escucho a menudo que los profesionales que atienden el parto hospitalario son incapaces de realizar la reanimación sin intervenir el cordón umbilical debido a la forma en que el equipo está instalado (es decir, fijado a una pared). Creo que esto va a cambiar. Cada vez hay más conciencia sobre el impacto del pinzamiento precoz del cordón umbilical: los abogados reclaman. Los paramédicos en Queensland actualmente reaniman a los recién nacidos sin cortar el cordón umbilical. Si los paramédicos pueden hacer esto en ausencia de condiciones ideales, ¿por qué no puede el personal del hospital? Los hospitales necesitan comenzar a adaptar el equipo y personal a las necesidades del bebé, y no al revés. Un interesante estudio cualitativo exploró las diferencias entre las percepciones de la reanimación neonatal clínica o junto a la madre (Yoxall et al., 2015). Sin embargo, la implementación de una práctica basada en la evidencia no debe depender de las percepciones que los médicos tengan sobre dicha práctica.

Resumen

Los bebés nacen con su propio equipo de reanimación. La placenta no solo ayuda al bebé a la transición, sino que también ayuda con la reanimación cuando es necesario. No hay razón para pinzar y cortar el cordón de un bebé que necesita ayuda. Hacerlo causará más problemas para el bebé y para la madre. Cualquier cosa que se deba hacer se puede hacer con el respaldo de la placenta y la participación de la madre.


Sobre Rachel Reed
Rachel Reed es comadrona y educadora. Está especializada en partos en casa y da clases en la Universidad de Sunshine Coast, en Australia.

Documentos de Rachel Reed publicados en Crianza Natural

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