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¿Está tomando mi bebé suficiente leche?

Publicado el martes, 12 de junio de 2018. Revisado el lunes, 18 de junio de 2018.
Autor: Jack Newman

Las madres lactantes preguntan frecuentemente sobre cómo tener la certeza de que sus bebés están tomando suficiente leche. El pecho no es como el biberón; no se puede mirar el pecho a contraluz para ver cuántos mililitros de leche ha tomado el bebé. ¡Y ya está bien así! No sabemos qué cantidad está tomando el bebé, pero sabemos que está tomando la suficiente. Esta sociedad obsesionada con los números provoca que, para algunas madres, sea difícil no saber exactamente la cantidad de leche ingerida por el bebé. Sin embargo, hay formas de saber que el bebé está recibiendo la suficiente. A largo plazo, el mejor indicador es el aumento de peso, pero las reglas sobre el aumento de peso apropiado en bebés alimentados con biberón no aplican a bebés amamantados. A corto plazo, hay formas de saber si el bebé está satisfecho observando cómo se alimenta, e incluso observándolo después de las tomas. ¿Parece contento, satisfecho, está buscando o chupándose la mano?

Formas de saberlo

1. La lactancia del bebé es característica. Un bebé que está obteniendo del pecho una buena cantidad de leche mama de una manera muy característica. Cuando un bebé está extrayendo leche (no extrae leche simplemente por tener la teta en la boca y hacer movimientos de succión), puede apreciarse una pausa de la barbilla en el momento justo entre tener la boca abierta al máximo y empezar a cerrarla. La succión seguirá esta secuencia: boca abierta de par en par > pausa > boca cerrada succionando. Si quieres comprobarlo por ti misma, métete el índice u otro dedo en la boca y succiona como si estuvieras bebiendo con pajita. A medida que vas absorbiendo, tu barbilla baja y se mantiene abajo mientras absorbes. Cuando dejas de absorber, tu barbilla vuelve a subir. Esa misma pausa observable en la barbilla del bebé a la teta supone un trago de leche. Cuanto más larga sea la pausa, más leche estará extrayendo el bebé. Una vez puedas reconocer la pausa, te darás cuenta de que la mayoría de lo que se nos dice a las mujeres sobre el tiempo de las tomas no tiene ningún sentido. Por ejemplo, no tiene sentido sugerir a las madres que den al bebé veinte minutos de cada teta. ¿Veinte minutos cómo? ¿Mamando sin tomar nada? ¿Mamando y tomando algo (algunas pausas de barbilla)? ¿Con largas pausas de succión todo el rato? Un bebé que succiona así (con pausas observables) durante veinte minutos seguidos puede que no quiera tomar de la otra teta. Un bebé que mordisquea (no bebe) durante veinte horas seguirá hambriento cuando suelte el pecho. En nuestra web nbci.ca pueden verse vídeos de bebés al pecho. Si el bebé suelta el pecho después de haber mamado así, con largas pausas, probablemente quiera decir “Suficiente”. Si el bebé está chupando continuamente sin beber (o sea, con pocas o ninguna pausa), seguirá teniendo hambre. Pregunta de detective: ¿qué hace la barbilla del bebé cuando parece que va a “terminar”? Si la leche fluye bien, el bebé puede elegir entre mamar o tomarse un pequeño descanso (de hecho, el bebé no necesita succionar continuamente, la mayoría de los bebés no lo hacen). Si la leche no fluye bien, el bebé se verá "obligado" a chupar sin más, sin beber. Si este es el caso, haz uso de la compresión para ayudar a que la leche fluya.

2. Heces del bebé (deposiciones, cacas). Durante los primeros de vida, el bebé expulsa el meconio, una sustancia verde oscuro, casi negra, que se ha acumulado en sus intestinos durante el embarazo. Se expulsa durante los primeros días y, sobre el tercer día, las deposiciones comienzan a ser más ligeras, ya que el bebé toma más leche. Generalmente, al cuarto día las deposiciones adquieren la apariencia del excremento normal de la leche materna. El excremento normal de leche materna es pastoso o acuoso, de color mostaza, y suele oler poco. Sin embargo, las deposiciones pueden variar considerablemente a partir de esta descripción. Pueden ser más bien verdes o naranjas, pueden presentar grumos o mucosidad, o pueden parecerse a la espuma de afeitar en su consistencia (llena de burbujas de aire). Las variaciones en el color no significan que algo vaya mal. Un bebé que solo toma leche materna y empieza a realizar deposiciones más ligeras el tercer día de vida, va bien. Sin obsesionarse con esto, atender a la frecuencia y cantidad de evacuaciones intestinales es una de las mejores maneras, junto con la observación de las tomas (ver arriba y los vídeos en nbci.ca), para comprobar si el bebé está tomando suficiente leche. Tras los primeros tres o cuatro días, el bebé debe hacer cada vez más deposiciones para que, al final de la primera semana, haga al menos de dos a tres heces amarillas por día. Además, muchos bebés manchan un pañal en casi todas las tomas. Un bebé que aún está expulsando el meconio al cuarto o quinto día de vida debe ser valorado en el hospital. Es probable que un bebé que está defecando marrón no esté extrayendo la suficiente leche, aunque esto no es un signo muy fiable. Algunos bebés amamantados pueden cambiar repentinamente su patrón de deposiciones después de las primeras tres o cuatro semanas de vida, pasando de hacer muchas al día, a hacer una cada tres o más días. Algunos bebés están hasta 20 días o más sin defecar. Siempre que el bebé esté bien y las heces sean del amarillo pastoso o suave habitual, no está estreñido y no tiene importancia. No es necesario ni deseable ningún tratamiento, porque no es necesario ni deseable ningún tratamiento para algo que es normal. Cualquier bebé entre cinco y 21 días de edad que no haga al menos una caca en 24 horas debe ser valorado en el hospital de lactantes el mismo día si es posible o, como mucho, en los dos días siguientes. Si ese bebé está empapando al menos 6 pañales (ver más adelante), es muy probable que el bebé esté bien y obtenga la leche suficiente. En general, y solo como regla general, las deposiciones pequeñas e infrecuentes durante estos días de edad significan que la ingesta es insuficiente. Sí, hay algunas excepciones y puede que todo vaya bien, pero es mejor verificarlo.

3. Orina (pis). Si, después de los 4 o 5 días de edad, el bebé empapa seis pañales en 24 horas (los pañales deben estar empapados, no húmedos o mojados), puedes estar bastante segura de que el bebé está tomando una buena cantidad de leche (si solo toma teta). Desafortunadamente, los nuevos pañales "desechables" súper secos suelen parecer secos incluso cuando están llenos de orina, pero cuando se empapan con orina pesan bastante. Obviamente, esta medición de consumo de leche no aplica si se le está dando al bebé agua extra (que, en cualquier caso, es innecesaria para los bebés de teta y, si se administra en biberón, puede interferir con la lactancia). La orina del bebé, después de los primeros días, debe ser casi incolora, aunque a veces la orina más oscura no es motivo de preocupación. Durante los primeros dos o tres días de vida, algunos bebés expulsan orina rosada o roja. No es razón para entrar en pánico y no significa que el bebé esté deshidratado. No se sabe por qué pasa, ni siquiera si es anormal. Sin duda, está asociado con la menor ingesta de bebés amamantados en comparación con bebés alimentados con biberón durante este periodo, pero el estándar de un bebé de biberón no sirve para valorar la lactancia materna. Sin embargo, la aparición de orina de este color indica que debemos asegurarnos de que el agarre sea bueno y de que esté tomando leche (mira los videos en nbci.ca para ver si el bebé toma bien o no). Durante los primeros días de vida, el bebé sólo puede obtener la leche de su madre si está bien agarrado. Dar agua en biberón o taza o con el método del dedo no soluciona el problema en esta etapa. Solo se debe salir con el alta hospitalaria cuando la orina del bebé no sea roja. Las soluciones al problema pasan, casi siempre, por revisar el agarre y usar el método de la comprensión mamaria. Si la revisión del agarre y la compresión mamaria no funcionan para mejorar la ingesta, existen maneras de administrar más líquido sin necesidad de usar el biberón. Limitar la duración o la frecuencia de las tomas también puede contribuir a la disminución de la ingesta de leche.

Lo siguiente NO constituye un buen criterio de evaluación

  • No sientes los pechos llenos. Después de los primeros días o semanas, es normal que la mayoría de las madres no los noten llenos. Tu cuerpo se ajusta a la demanda de tu bebé. Este cambio puede ocurrir de forma bastante repentina. Algunas madres que lactan sin dificultad nunca los han sentido congestionados o llenos.
  • El bebé duerme toda la noche. No tiene nada que ver. Un bebé que duerme toda la noche a los 10 días de vida, por ejemplo, puede no estar recibiendo suficiente leche. Un bebé que tiene mucho sueño y tiene que despertarse para alimentarse, o que es "demasiado bueno", puede no estar recibiendo suficiente leche. Hay muchas excepciones, pero busca ayuda rápidamente.
  • El bebé llora después de la toma. Aunque a veces los bebés lloran después de comer debido al hambre, también hay otras razones para llorar, como los cólicos del bebé lactante. No limites la duración de las tomas. “Vacía” el primer pecho antes de empezar con el otro. Recuerda, juega a los detectives y presta atención a la barbilla del bebé: ¡Averiguarás si el bebé ha estado tomando realmente o solo haciendo movimientos!
  • El bebé pide teta a menudo y/o durante mucho rato. Para una madre lactante, dar cada tres horas puede significar dar frecuentemente; para otra, dar las tomas cada tres horas aproximadamente puede resultarle un periodo de tiempo larguísimo. Para una, una toma de 30 minutos de duración es demasiado larga; para otra, corta. No existe una regla sobre con qué frecuencia o durante cuánto tiempo hay que amamantar a un bebé. No es cierto que el bebé tome el 90% de la leche en los primeros 10 minutos de la toma. Deja que el bebé decida cuándo alimentarse y todo irá bien, siempre que el bebé mame, extraiga y haga al menos dos o tres cacas amarillas al día. Recuerda, un bebé puede estar al pecho durante dos horas, pero si solo está tomando (abrir de par en par > pausa > cerrar la boca succionando) durante dos minutos, es normal que tenga hambre al soltarlo. Si el bebé se duerme rápidamente en el pecho, puedes comprimirte el seno para que siga fluyendo la leche. Consulta a una profesional de lactancia si algo te preocupa, pero espera antes de comenzar a suplementar. Si la suplementación es realmente necesaria, existen formas de suplementar sin usar tetinas.
  • "Solo puedo extraerme 15 ml de leche". Esto no tiene nada que ver y no debe influenciarte. Por tanto, no debes extrarte leche "para ver qué sale". La mayoría de las madres tienen leche abundante. Normalmente, el problema es que el bebé no está extrayendo la leche disponible, y esto suele deberse a un mal agarre y/o a que la leche no fluye correctamente. Puede ser necesario comprimir los pechos. Estos problemas suelen tener fácil solución.
  • El bebé es capaz de tomarse un biberón tras la toma. Esto no significa necesariamente que el bebé aún tenga hambre, y no es buena idea hacer esta "prueba", ya que los biberones pueden interferir con la lactancia. Los bebés, aunque ya estén llenos, suelen tomar más líquido si se lo das en un biberón.
  • El bebé de cinco semanas de edad se aparta del pecho repentinamente, pero parece tener hambre todavía. Esto no significa que tu leche se haya "secado" o haya disminuído. Durante las primeras semanas de vida, los bebés suelen dormirse en el pecho cuando el flujo de leche disminuye, incluso si no se han llenado. Cuando son mayores (de cuatro a seis semanas de edad), es posible que ya no se duerman, sino que comiencen a apartarse o enfadarse. El suministro de leche no ha cambiado; el bebé ha cambiado. Busca el mejor agarre posible y haz compresiones para ayudar a que el flujo que llega al bebé aumente.

Notas sobre básculas y pesos

  • Todas las básculas son diferentes. Hemos documentado diferencias significativas de una báscula a otra, ya que los pesos a menudo están mal anotados. Un pañal de tela empapado puede pesar 250 gramos (media libra) o más, por lo que los bebés deben pesarse desnudos.
  • Muchas reglas sobre el aumento de peso se toman de la observación del crecimiento de bebés alimentados con fórmula, que no necesariamente son aplicables a los bebés amamantados. Un comienzo lento se puede compensar más adelante, al corregir los problemas de lactancia. Las tablas de crecimiento son solo pautas.

Fuente: https://www.breastfeedinginc.ca/informations/is-my-baby-getting-enough-milk/


Sobre Jack Newman
Jack Newman se graduó en la Universidad de Toronto en pediatría en 1970. Creó la primera clínica de lactancia en Canadá en 1984 en el Hospital para Niños Enfermos de Toronto. Ha sido un consultor de UNICEF para la Iniciativa de los Hospitales Amigos de los Niños en África, y ha publicado artículos sobre lactancia en revistas como Scientific American. El Dr. Newman ha practicado la medicina en Canadá, Nueva Zelanda y Sudáfrica.

Documentos de Jack Newman publicados en Crianza Natural

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