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Tras una cesárea

Edurne Estévez Bernal

Publicado el jueves, 05 de abril de 2018 en Parto


Por el motivo que sea, y que quizás no venga al caso (una placenta previa oclusiva, una complicación grave durante el parto...), el nacimiento de tu bebé ha tenido que ser por cesárea.

Una operación de cirugía mayor que hoy en día, aunque conlleva sus riesgos, es mucho más segura que años atrás. Una cirugía de la que has de recuperarte en tiempo récord, ya que no tendrás una convalecencia normal, sino una convalecencia acompañada por esa criatura a la que has estado esperando 9 meses, y que en gran medida depende únicamente de ti. Un posparto en el que, si cambiar de posición en la cama puede suponer todo un reto, cuánto más lo es moverse con un bebé para amamantarlo, cambiarlo y sostenerlo.

Pero no termina ahí la cosa, no. En la mayor parte de hospitales españoles, un parto por cesárea tendrá lugar en un quirófano, y serás atendida por un equipo profesional pero sola, sin la persona de confianza a la que tenemos derecho según las disposiciones de la Ley de Autonomía del Paciente del año 2002.

Sola, la mayor parte de las veces atada a la camilla para no “interferir” en el campo estéril, en muchas ocasiones sin tus lentillas o gafas, por lo que el primer contacto visual con tu bebé puede ser complicado o directamente imposible. Tras la cesárea, quizás puedas ver a tu bebé unos segundos, quién sabe si minutos, y darle un beso... antes de que se lo lleven, en el mejor de los casos, a hacer piel con piel con tu pareja.

Después de 9 meses en estrecho contacto, conociendo la voz de mamá, el sonido de su corazón y de su respiración, el bebé no puede concebir separarse de manera abrupta de quien, hasta ese momento, ha sido su universo, su todo.

Lo que necesita es únicamente a su madre, su calor, su cuerpo. Es increíble cómo se presenta esta reacción como si fuese algo fuera de lo normal... lo que demuestra el profundo desconocimiento de las necesidades más básicas del ser humano recién nacido.

Quizás no sea tan absolutamente imprescindible esa separación, ¿verdad? Porque cada vez vamos viendo más ejemplos de que, si se quiere, se puede.

También aquí vemos como es posible ayudar a la madre para que su bebé haga una primera toma inmediatamente tras nacer por cesárea.

Cuando hay tantas diferencias entre unos hospitales y otros, entre una atención y otra, cabe preguntarse si los centros en los que no se permite la entrada del acompañante y el contacto precoz madre y bebé tras una cesárea, han de reciclarse de manera no ya urgente, sino urgentísima. Porque se puede, claro que se puede.


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